El futuro de la Marihuana

Estaba yo escuchando unas declaraciones de un famoso economista, Santiago Niño Becerra, que hasta ahora todo lo que ha ido soltando en sus conferencias e intervenciones en la televisión ha sido muy acertado. Decía este señor que la sociedad, tal y como la conocemos, que nos vayamos olvidando de ella. Que un 15% de la masa laboral será muy útil y muy productiva y muy bien remunerada, que un 30% estará contratada a tiempo parcial (como esclavos necesarios) y que el resto, un 55% los lunes al sol. Y que lo mejor que puede pasar es que legalicen la marihuana para que ese 55% esté tranquilito, bebiendo algún líquido barato que coloque y consumiendo algún tipo de ocio que también sea barato (es muy posible que sea el fútbol). Algunos pueden pensar que ya está bien de ser agorero y que la bola de cristal que lee el futuro no existe. Que lo que dice este señor es producto de una personalidad pesimista y con ansia de  sobresalir en los medios. El futuro no se puede predecir.

¿Cómo que el futuro no se puede predecir?

 Hablaremos de futuro en términos de hechos.

Si tiramos cinco toneladas de sal en una huerta de 25 metros cuadrados se puede predecir que en el futuro no habrá ninguna planta en ese lugar. Así que determinados actos que lleve a cabo en el presente sin duda afectarán al futuro. Es este tipo de razonamiento el que se utiliza para hipotecar el futuro personal.

No hay que confundir futuro con consecuencias. Las consecuencias son los hechos o acontecimientos que suceden como correspondencia de otros realizados previamente, y estas consecuencias se pueden conocer en base a información, así que son predecibles en cierta medida y algunos individuos debidamente cualificados pueden a través de indicios, observaciones y estadísticas, formar un juicio sobre lo que va a acaecer, pero solo como consecuencia. En consecuencias se basa la medicina con la aplicación de la farmacología, las ciencias políticas, la psicología y tantas otras disciplinas y saberes, y también como no, las pseudociencias, en donde ciertos individuos con capacidades especiales (desarrollo de apofenia creativa, pareidolia, etc.) son capaces mediante la información y la observación de convertir las consecuencias en predicciones de futuro y convencer al pobre crédulo que tiene delante, de cualquier cosa que se le ocurra.

Si te duele la cabeza y un médico te receta una aspirina, este sabe que dentro de media hora no tendrás dolor de cabeza, no es que adivine el futuro sino que sabe las consecuencias de la ingesta de una aspirina. Pero si alguien es capaz de convencerte de la consecuencia sin que esta se llegue a producir y solo haya premisas, se convierte en un auténtico manipulador de tu vida y pondrá en peligro tu mente y lo que es más habitual, tu cartera.

Sabiendo las consecuencias que determinados actos tienen en un futuro próximo, parece lógico pensar que con un buen sistema de información basado en tecnología gestionada por los ordenadores deberíamos de ser capaces de predecir el futuro en cuanto a comportamientos generales. Es decir saber exactamente qué ocurrirá con el desarrollo de la población o con la implantación de un determinado sistema de producción, cuánto durará un sistema político de un país o lo que consumirán mil millones de habitantes. Sin embargo la falta de precisión de la información junto a la complejidad de los sistemas que serían objeto de estudio, debido a sus respuestas tan cambiantes basadas en la voluntad humana, la cual ahora se comporta de una forma y al minuto cambia de opinión, hacen difícil la tarea de predecir el futuro con exactitud. Por otra parte hace cincuenta años era impensable que la predicción del clima fuera tan precisa como la que ahora somos capaces de obtener. Sin duda una nueva ciencia basada en las posibilidades tecnológicas será desarrollada, donde los sistemas sean diseccionados y simplificados con el fin de obtener resultados certeros y posteriormente combinarlos a un nivel superior para detectar los comportamientos que se van a producir. En una sociedad posible donde los seres humanos sean educados en libertad me parece además de inevitable, adecuada. Pero ¿hasta dónde condicionará el comportamiento humano el saber lo que va a ocurrir? Huele a paradoja. Si los malos utilizan la información, la esclavitud es imparable. Parece que vienen buenos tiempos para la Marihuana.

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